#Palabras al viento

Palabras al viento.
—¿Busca a alguien?
—¿Busca a alguien?
Escuché que me repetían por segunda vez.
Entonces me volví, una persona desconocida para mí, pero que por el uniforme supe que era de la casa.
—Perdón —conseguí balbucear al fin.
La cuidadora se me quedó mirando fijamente, trataba de identificarme.
—¿Eres su hijo?
Una sensación de vergüenza se apoderó de mí.
—Sí, soy Pepe, su hijo.
Sentí su mirada clavada en mi imagen, sentí su reproche, su desdén.
—Está en el jardín, alguien le ha sacado a pasear.
No me atreví a levantar la cabeza.
—Gracias murmuré, en un tono de voz que ni siquiera sé, si llegó a ser audible y me encaminé al jardín.
Una cuidadora empujando una silla de ruedas. Llegaba al final del paseo, ya hacía la maniobra para dar la vuelta, las piernas me temblaban, estaba seguro que era ella, quería correr a su lado, quería volar a darle ese abrazo ansiado como si fuera el viento, pero mis piernas nuevamente, pensaban de una manera autónoma.
La cuidadora me reconoció y al llegar a su lado, paró la silla y se alejó.
Me arrodillé a sus pies, la cogí de las manos y la pedí mil veces perdón, solo reaccioné cuando note las lágrimas resbalar por mis manos y terminar en las suyas, entonces levanté la mirada hasta que mis ojos y los suyos se encontraron.
Entonces me incorporé, cuando me puse en pie escuché su voz por primera vez.
—¿Eres nuevo aquí?, no te había visto antes.
—Sí mamá, hacía tiempo que no venía por aquí, pero quédate con mi cara, ahora pienso venir frecuentemente a visitarte, a contarte mi vida, a hablarte de mí, aunque no recuerdes quien soy.
—Antes, hace ya algún tiempo.
En ese momento entre cerró los ojos, como tratando de recordarlo.
—Antes me visitaba un joven parecido a usted, era muy amable conmigo, me trataba con mucha ternura.
—Sí mamá, había olvidado lo importante que eres para mí, lo mucho que te necesito en mi vida.
—A veces me hablaba de sus cosas, trataba de ganarse la vida aquí y allá, mientras terminaba sus estudios, en ocasiones, le daba alguna propina.
—No te puedes hacer una idea, de cómo me ha cambiado la vida en estos meses, mamá.
—El pobre no tenía tiempo para nada.
—Entonces no tenía tiempo y no había semana que faltará a tu visita, ahora, ahora tengo tiempo de todo, incluso para aburrirme y sin embargo…
—¿Qué habrá sido de él?, no recuerdo muy bien.
—Ahora todo le sonríe mamá, que orgullosa te sentirías de mí, ahora la vida me sonríe en todo, en todo, menos…
—Igual fue eso, igual al final encontró un trabajo.
—Sí mamá, me contrataron en una agencia de publicidad.
—Sí, eso es, encontró un trabajo de esos de verdad, con su contrato y todo.
—Fueron unos meses complicados mamá, siempre los comienzos son así, pero esto no justifica para nada mi ausencia.
—Ahora recuerdo, estaba muy contento la última vez que vino a verme, fue antes del comienzo en ese nuevo trabajo, era para lo que había estado preparándose, ¿qué habrá sido de él?
—Las primeras semanas, solo hacía fotocopias y preparaba café, pero antes de tirar la toalla recordaba tus consejos, eso me hacía aguantar, esperar mi momento, y mi momento llegó enseguida, solo necesité unas semanas unos pocos meses.
—Creo que en su última visita me contaba eso, que no le estaban saliendo las cosas como era de esperar.
—Casi nunca las cosas son como las sueñas mamá, tú sabes mucho de todo eso.
—La vida es una decepción tras otra, eso es así, solo alguna vez es generosa con nosotros, y a esas ocasiones nos agarramos para poder seguir.
—Ahora en el trabajo me va muy bien mamá, mi exjefe Michael, ahora es mi gran amigo y aliado, en la agencia se me estima y se me valora sin embargo…
—De lo que nunca me habló fue de novias, con lo guapo que era, seguro que era un pica flor, hoy con una mañana con otra, nada estable, los hombres en general sois así.
—Nunca hubo chicas mamá, la única mujer de mi vida has sido tú.
—Conmigo era galante, cariñoso, seguro que ese era su comportamiento con todas las chicas.
—Ahora ya sé lo que es el amor, al menos eso pretendo creer.
—Seguro que alguna lagarta lo engatusó y por eso dejó de venir.
—Estoy aquí mamá, no te volveré a fallar.
—Igual cualquier día de estos me sorprende con su visita, era tan guapo.
—Si mamá, ya ves, estoy aquí, nuevamente contigo, ya nada ni nadie me volverá a separar de ti.
— ¿Te he dicho que te das un aire a él?
—Soy yo mamá, tienes razón, desde entonces tengo pareja, Dani, ya llevamos algún tiempo juntos.
—Seguro que es muy feliz, se lo merece, ¡que guapo era¡
—Te confundes mamá, mi relación hace aguas por todos lados, nunca creo que ha sido una relación de amor, tal vez una relación de intereses, de esas que se lleva el viento.
— ¡Qué difícil, es encontrar el amor¡
—Ya se algo de eso mamá, son difíciles de aprender esas lecciones.
—Nada es más gozoso que encontrar el amor.
—Creo que aún no he vivido ese momento, cada día estoy más seguro de ello.
—A la vez, nada te hace sufrir tanto, amor-desamor, un binomio inseparable.
—Tú mamá, viviste tu gran historia de amor con papá, me lo contaste mil veces siendo niño.
—Yo sé mucho de eso, se mucho de desamor, de espera.
—Mamá tú fuiste muy feliz hasta que papá murió.
—No hay nada más desolador, que el abandono.
—¿De qué me hablas mamá?
Entonces se me quedó mirando, por unos segundos tuve la sensación de que me había reconocido.
—Joven, me podría llevar dentro, es la hora de la partida de cinquillo con mis amigas, seguro que ya me están esperando.
La miré fijamente, ella siempre había odiado los juegos de cartas.

Palabras al viento.

—¿Busca a alguien?

—¿Busca a alguien?

Escuché que me repetían por segunda vez.

Entonces me volví, una persona desconocida para mí, pero que por el uniforme supe que era de la casa.

—Perdón —conseguí balbucear al fin.

La cuidadora se me quedó mirando fijamente, trataba de identificarme.

—¿Eres su hijo?

Una sensación de vergüenza se apoderó de mí.

—Sí, soy Pepe, su hijo.

Sentí su mirada clavada en mi imagen, sentí su reproche, su desdén.

—Está en el jardín, alguien le ha sacado a pasear.

No me atreví a levantar la cabeza.

—Gracias murmuré, en un tono de voz que ni siquiera sé, si llegó a ser audible y me encaminé al jardín.

Una cuidadora empujando una silla de ruedas. Llegaba al final del paseo, ya hacía la maniobra para dar la vuelta, las piernas me temblaban, estaba seguro que era ella, quería correr a su lado, quería volar a darle ese abrazo ansiado como si fuera el viento, pero mis piernas nuevamente, pensaban de una manera autónoma.

La cuidadora me reconoció y al llegar a su lado, paró la silla y se alejó.

Me arrodillé a sus pies, la cogí de las manos y la pedí mil veces perdón, solo reaccioné cuando note las lágrimas resbalar por mis manos y terminar en las suyas, entonces levanté la mirada hasta que mis ojos y los suyos se encontraron.

Entonces me incorporé, cuando me puse en pie escuché su voz por primera vez.

—¿Eres nuevo aquí?, no te había visto antes.

—Sí mamá, hacía tiempo que no venía por aquí, pero quédate con mi cara, ahora pienso venir frecuentemente a visitarte, a contarte mi vida, a hablarte de mí, aunque no recuerdes quien soy.

—Antes, hace ya algún tiempo.

En ese momento entre cerró los ojos, como tratando de recordarlo.

—Antes me visitaba un joven parecido a usted, era muy amable conmigo, me trataba con mucha ternura.

—Sí mamá, había olvidado lo importante que eres para mí, lo mucho que te necesito en mi vida.

—A veces me hablaba de sus cosas, trataba de ganarse la vida aquí y allá, mientras terminaba sus estudios, en ocasiones, le daba alguna propina.

—No te puedes hacer una idea, de cómo me ha cambiado la vida en estos meses, mamá.

—El pobre no tenía tiempo para nada.

—Entonces no tenía tiempo y no había semana que faltará a tu visita, ahora, ahora tengo tiempo de todo, incluso para aburrirme y sin embargo…

—¿Qué habrá sido de él?, no recuerdo muy bien.

—Ahora todo le sonríe mamá, que orgullosa te sentirías de mí, ahora la vida me sonríe en todo, en todo, menos…

—Igual fue eso, igual al final encontró un trabajo.

—Sí mamá, me contrataron en una agencia de publicidad.

—Sí, eso es, encontró un trabajo de esos de verdad, con su contrato y todo.

—Fueron unos meses complicados mamá, siempre los comienzos son así, pero esto no justifica para nada mi ausencia.

—Ahora recuerdo, estaba muy contento la última vez que vino a verme, fue antes del comienzo en ese nuevo trabajo, era para lo que había estado preparándose, ¿qué habrá sido de él?

—Las primeras semanas, solo hacía fotocopias y preparaba café, pero antes de tirar la toalla recordaba tus consejos, eso me hacía aguantar, esperar mi momento, y mi momento llegó enseguida, solo necesité unas semanas unos pocos meses.

—Creo que en su última visita me contaba eso, que no le estaban saliendo las cosas como era de esperar.

—Casi nunca las cosas son como las sueñas mamá, tú sabes mucho de todo eso.

—La vida es una decepción tras otra, eso es así, solo alguna vez es generosa con nosotros, y a esas ocasiones nos agarramos para poder seguir.

—Ahora en el trabajo me va muy bien mamá, mi exjefe Michael, ahora es mi gran amigo y aliado, en la agencia se me estima y se me valora sin embargo…

—De lo que nunca me habló fue de novias, con lo guapo que era, seguro que era un pica flor, hoy con una mañana con otra, nada estable, los hombres en general sois así.

—Nunca hubo chicas mamá, la única mujer de mi vida has sido tú.

—Conmigo era galante, cariñoso, seguro que ese era su comportamiento con todas las chicas.

—Ahora ya sé lo que es el amor, al menos eso pretendo creer.

—Seguro que alguna lagarta lo engatusó y por eso dejó de venir.

—Estoy aquí mamá, no te volveré a fallar.

—Igual cualquier día de estos me sorprende con su visita, era tan guapo.

—Si mamá, ya ves, estoy aquí, nuevamente contigo, ya nada ni nadie me volverá a separar de ti.

— ¿Te he dicho que te das un aire a él?

—Soy yo mamá, tienes razón, desde entonces tengo pareja, Dani, ya llevamos algún tiempo juntos.

—Seguro que es muy feliz, se lo merece, ¡que guapo era¡

—Te confundes mamá, mi relación hace aguas por todos lados, nunca creo que ha sido una relación de amor, tal vez una relación de intereses, de esas que se lleva el viento.

— ¡Qué difícil, es encontrar el amor¡

—Ya se algo de eso mamá, son difíciles de aprender esas lecciones.

—Nada es más gozoso que encontrar el amor.

—Creo que aún no he vivido ese momento, cada día estoy más seguro de ello.

—A la vez, nada te hace sufrir tanto, amor-desamor, un binomio inseparable.

—Tú mamá, viviste tu gran historia de amor con papá, me lo contaste mil veces siendo niño.

—Yo sé mucho de eso, se mucho de desamor, de espera.

—Mamá tú fuiste muy feliz hasta que papá murió.

—No hay nada más desolador, que el abandono.

—¿De qué me hablas mamá?

Entonces se me quedó mirando, por unos segundos tuve la sensación de que me había reconocido.

—Joven, me podría llevar dentro, es la hora de la partida de cinquillo con mis amigas, seguro que ya me están esperando.

La miré fijamente, ella siempre había odiado los juegos de cartas.

 

EL ABRAZO TARDÍO (ENTRE TINIEBLAS)

EL ABRAZO TARDÍO

 

─ ¿Busca a  alguien?

─ ¿Busca a alguien?

Escuché  que me repetían  por segunda vez.

Entonces   me volví,   una persona desconocida  para  mí, pero que  por el  uniforme supe que era de la casa.

─Perdón ─ conseguí  balbucear  al fin.

La cuidadora  se me quedó  mirando  fijamente, trataba de  identificarme.

─ ¿Eres  su hijo?

Una sensación de vergüenza se apoderó de mí.

─Sí soy  Pepe, su hijo.

Sentí su mirada  clavada en  mi imagen, sentí  su reproche, su desdén.

─Está en el jardín,  alguien  la ha sacado a pasear.

No me atreví a  levantar  la cabeza.

─Gracias  murmuré,  en un tono  de voz  que  ni siquiera  sé si llegó a ser audible y me encaminé  al  jardín.

Nada  más salir  por  el corredor que daba   paso al  jardín, me encontré con un terreno desolado, lo que antes  era  frondoso  y verde  por todas  partes, ahora era  un  erial,  solo  los  árboles  grandes y  los arbustos consolidados, permanecían  indemnes, el resto  todo seco, ni   asomo del césped,  los rosales   que en  mayo perfumaban todo el recinto, apenas  eran  parte del recuerdo,  las  palmeras secas, los parterres  apenas  un montón de   hierbas angostadas,  los recortes   también   habían  hecho estragos aquí,  a pesar de ello, se respiraba aire  fresco y la temperatura  a esa hora de la tarde era  muy agradable,  la primavera avanzaba, ya casi  rozando el verano y en el  fin de semana anterior, se había conseguido   temperaturas  inusitadas   para estas  fechas del año.

Por un momento me olvidé   de mi  objetivo, me  relajé,  pero  al caer en el objetivo  que me había traído  hasta aquí,  me  puse  nervioso,   elevé  la mirada,  buscaba   de un lado a  otro, solo al fondo  una  cuidadora  empujando  una silla  de ruedas.

Llegaba al  final del  paseo,  ya hacía la maniobra   para dar  la vuelta, las piernas me temblaban, estaba seguro que era ella, quería correr a su  lado, quería volar a darle ese  abrazo ansiado, pero mis piernas  nuevamente,   pensaban de una manera autónoma.

Tenía la silla de  perfil,  a  punto de volver   por  el  pasillo,  la imagen   de mi  madre idealizada, esa de mis sueños, esa   de cuando era niño, era  lo que  mi imaginación me  hacía ver, entonces   no hice nada,  solo me deje  llevar  hasta su lado, la miraba fijamente, ella  me miraba  sin verme, la cuidadora  me reconoció  y al  llegar a su lado, paró la silla    y se  alejó.

Me arrodillé a  sus pies, la cogí de las manos  y  la pedí  perdón  mil veces, solo reaccioné cuando note las lágrimas resbalar   por mis manos  y terminar  en las suyas, entonces levanté   la mirada hasta  que mis ojos  y  los suyos se encontraron.

Entonces me   incorporé, cuando me puse en pie escuche su voz  por primera vez.

─ ¿Eres   nuevo aquí?,  no te había visto antes.

─Sí mamá, hacía tiempo  que  no venía   por aquí,  pero quédate con mi cara, ahora pienso  venir frecuentemente  a visitarte, a contarte   mi vida a  hablarte de mí, aunque no recuerdes  quien soy.

─Antes,  hace  ya algún tiempo.

En ese momento  entre cerró los ojos  como tratando  de recordarlo.

─Antes   me visitaba  un joven   parecido a  usted, era  muy amable conmigo,  me trataba con mucha  ternura.

─Sí  mamá,  había olvidado  lo importante que eres  para  mí,  lo mucho que te necesito en  mi vida.

─A veces  me hablaba de sus cosas, trataba de  ganarse la vida aquí  y  allá,  mientras  terminaba sus  estudios, en ocasiones, le daba  alguna propina.

─No te puedes  hacer una idea, de cómo me ha cambiado  la vida en estos meses, mamá.

─El pobre  no tenía  tiempo  para nada.

─Entonces no tenía tiempo  y   no había semana que faltará a  tu visita, ahora, ahora  tengo   tiempo de todo, incluso para aburrirme  y sin embargo…

─ ¿Qué habrá sido  de  él?,  no recuerdo  muy  bien.

─Ahora  todo le sonríe   mamá, que  orgullosa  te sentirías  de mí, ahora  la vida me sonríe en todo, en todo, menos…

─Igual  fue eso, igual al final encontró un trabajo.

─Sí mamá,  me contrataron en una agencia de publicidad.

─Sí, eso  es, encontró  un trabajo de esos de verdad, con  su contrato  y todo.

─Fueron   unos meses complicados mamá, siempre  los comienzos son así,   pero  esto no  justifica para nada  mi ausencia.

─Ahora recuerdo,  estaba  muy contento   la última vez que vino a verme, fue    antes del comienzo en ese nuevo trabajo,  era   para lo que había  estado   preparándose,  ¿qué habrá sido  de  él?

─Las primeras semanas,  solo  hacía fotocopias y preparaba café,  pero   antes de tirar  la toalla   recordaba tus consejos, esto  me  hacía aguantar, esperar  mi momento  y mi momento  llegó  enseguida,  solo   unas semanas  unos pocos meses.

─Creo  que  en su última visita me contaba eso, que  no le estaban saliendo las cosas  como era de esperar.

─Casi  nunca  las cosas  son como las  sueñas  mamá, tú sabes mucho de   todo eso.

─La vida   es una decepción, tras  otra, eso es así, solo alguna vez es generosa con nosotros,  y a  esas  ocasiones  nos agarramos  para poder seguir.

─Ahora  en el trabajo  me va  muy bien  mamá,  mi  exjefe   Michael, Haro es mi gran amigo  y  aliado,  en  la agencia   se me   estima  y se me valora sin embargo…

─De lo que nunca me habló  fue de novias, con  lo  guapo  que  era, seguro que era  un pica flor,  hoy con una  mañana con  otra, nada estable,  los hombres  en general sois así.

─Nunca  hubo   chicas mamá, la  única mujer de mi vida  has sido   tú.

─Conmigo era galante, cariñoso, seguro  que  ese era  su comportamiento con todas  las  chicas.

─Ahora  ya sé  lo que es el amor, al menos eso   pretendo creer.

─Seguro  que  alguna lagarta  lo  engatusó  y  por eso dejó de venir.

─Estoy aquí mamá, no  te volveré a fallar.

─Igual   cualquier día de estos  me sorprende con su visita, era tan guapo.

─Si mamá,  ya  ves, estoy aquí, nuevamente contigo,  ya nada  ni  nadie  me  volverá a separar  de ti.

─ ¿Te  he dicho que te das  un aire  a   él?

─Soy yo mamá, tienes  razón, desde entonces tengo pareja, Dani, ya llevamos algún tiempo  juntos.

─Seguro que  es  muy feliz,  se lo merece, ¡que  guapo era¡

─Te confundes mamá,  mi relación  hace aguas  por todos  lados,  nunca creo que ha sido   una relación de amor, tal vez   una relación de intereses.

─ ¡Qué difícil, es encontrar el amor¡

─Ya se algo de eso mamá, son  difíciles  de aprender  esas  lecciones.

─Nada  es más  gozoso que encontrar el amor.

─Creo   que   aún no he vivido ese momento, cada día estoy  más seguro de  ello.

─A la vez,  nada  te hace  sufrir  tanto, amor-desamor, un binomio  inseparable.

─Tú mamá,  viviste  tu gran  historia de  amor  con papá, me lo contaste   mil veces siendo  niño.

─Yo sé  mucho de eso, se mucho de desamor, de  espera.

─Mamá tú fuiste  muy  feliz  hasta que papá  murió.

─no hay  nada  más desolador,  que el  abandono.

─¿De que  me hablas  mamá?

Entonces se me quedó mirando,  por  unos segundos   tuve  la sensación de que me había reconocido.

─Joven,  me podría llevar dentro, es la hora  de   la partida de  cinquillo con mis amigas, seguro que ya me están  esperando.

La miré fijamente, ella siempre había  odiado  los juegos de cartas.

Por  el pasillo de tierra  arrastrando  los pies, volvía la cuidadora  que  solo   unos minutos antes   nos había dejado.

─Debo de darla  la medicina  y cambiarla   para dormir, tengo  que llevarla a  la  habitación.

─Por favor déjeme  llevarla  a  mí.

Entonces  volvió a  su mundo, tarareaba  una vieja canción, las  lágrimas  resbalaban   por mis mejillas,  pero en el fondo, llevaba  tiempo  sin sentirme tan  bien, como me encontraba en este momento.

SAN VALENTIN

En el día de San Valentín

El traqueteo del tren, me lleva a  una paz interna  increíble, el cansancio del intenso  fin de semana  al final me ha vencido, y un dulce sueño, dulce  como  jamás  haya tenido me acompaña.

 

feliz día

En él se me presentó  entre  unas nubes rosas una película con una suave música de violines de fondo, era el preludio de  algo desconocido  para mí hasta este momento, era   una manera  novedosa de representarme y hacerme sentir  por primera  vez algo cercano y que en  toda mi existencia había conseguido eludir.

Esta semilla, generó en mí  una necesidad que desconocía, algo  que  en mí  no había tenido presencia hasta ahora, algo que desde este momento alteraría mi  equilibrio y me haría sentir.

En este sueño  imágenes de mis recién conocidos amigos, estos amigos reales  que  sustituirán en mi existencia a aquellos imaginarios que hasta  ahora han ido poniendo algo de emoción a mi vida.

Personas de carne  y  hueso, con sus caras, con sus  defectos  y virtudes, con  sus  ambiciones deseos  y emociones y  por primera vez  en mis días de existencia eres  una necesidad vital.

Y tras  este  bonito sueño, sé  que  pasas a formar parte de mis días, que  a partir de ahora, te adoraré  y te odiaré a  partes  iguales, y  no  por ello reniego de ti.

Sé  que me harás feliz y en  otros momentos me sentiré  profundamente desgraciado  gracias a ti.

Conozco  que a  partir de este momento  ya no te podré  olvidar, ya  no habrá  lugar para renegar de ti.

Pero querido sentimiento, desde que te percibo, desde  que tú me rondas  y camelas, te anhelo,  te necesito, quiero tenerte en mi vida.

GFGB-2012-01947

Aun no sé cómo es tu rostro, tampoco  tengo muy claro tu sexo, pero sé que estás  ahí, esperándome y corro a tu encuentro Amor.

 

HOY HE DE CONFESAR

HOY HE DE CONFESAR

http://www.youtube.com/watch?v=MPiaBDnPIsA

SÍ, todos los años me ocurre lo mismo, una vez pasada la niñez, con los primeros anuncios alusivos a estas fiestas, se me pone ese nudo  en el estómago.

Cada año con  pulso más firme  me prometo  y  me reafirmo, este año , no; no caeré  en el consumo, no caeré  en la nostalgia,  no caeré en el despilfarro sin sentido,  en  el que  cada fin año, uno detrás del otro voy cayendo.

Por primera  vez en  mi vida, lo he conseguido, no he comprado  lotería, no he gastado  un céntimo en ropa, las comidas  y cenas de Navidad  o bien  por realizar las fuera de casa,  o bien   por pasar  inadvertidas, no han  supuesto un gasto  extra ,me siento  muy orgulloso de  mi mismo.

La prueba  pese a estar tan solo a 29 de diciembre, creo que  se está consiguiendo, pero desde hace   algunas horas algo en mi interior se revela,  un nudo en mi garganta me atenaza  y no entiendo  nada.

Hoy después de las noticias  y solo antes de ponerme a escribir  estas líneas lo he descubierto,  y  creo que un año nuevo  he perdido la batalla.

He vencido a todo, he superado  todo aquello de sentido material referido a estas  fiestas, pero en el fondo aquello más esencial, más relacionado con el espíritu me ha vencido  y he tenido que claudicar.

Los ojos se me enturbian, recuerdo a los seres queridos que ya no están conmigo, me viene a  la memoria el Cuento de Navidad  con el recordaba a mi madre el año pasado, la respiración se me hace más dura,  me retrotraigo a  más de quince años atrás cuando  mi padre aún era el patriarca de la familia, el ultimo patriarca y lo feliz que era  sintiéndose rodeado de todos, aunque esto  le supusiera un mes de estar enfermo  y tal vez de tener que visitar el hospital; me sacudo la cabeza tratando de  alejar  la nostalgia de mí, un año  más  lucho por no caer, me centro en Lucas  mi pequeño nieto  y  sonrió, desequilibro la balanza y casi consigo vencer  la lucha, pero entonces me acuerdo de ti hija, allí sola  en  Nueva York, deplorando  estas  Fiestas tanto como yo, pero en la distancia añorando ese abrazo de cambio de año deseándonos  lo mejor,  y no aguanto más, la respiración  me ahoga, en el pecho siento  una gran opresión, y  mis lágrimas  desbordan  ya mis ojos.

Este año el anuncio de  la lotería de Navidad estuvo a punto de rendirme, pero no lo consiguió, el de Campofrio, a pesar de estar  en  la misma inda sensiblera  que  los años  pasador  no me ha tocado la fibra, pero si, han sido las nuevas  tecnologías  y ese  video de Youtube, en el que un hijo paga las hipoteca de sus padres  como regalo de Navidad, quien al  final  me ha vencido.

Un año más me rindo, en estos momentos me siento el ser más vulnerable del mundo, más sensible,  pero  también el más humano, el espíritu navideño  una vez más  me ha podido, bienvenido sea

¡¡¡¡   FELICES  FIESTAS A TODOS   ¡!!!

CUENTO DE NAVIDAD II

Cuento de Navidad

http://www.youtube.com/watch?v=-YNsd5vTBKk

Los últimos meses  han sido  bastante duros, la lucha diaria se complica mas y mas cada jornada, la falta de trabajo, el afrontar un día tras otro las facturas,  los problemas, los seguros, las tasas, los gastos  cada vez más cuantiosos de  la casa, hace  que la relación  de pareja se resienta, y  no podamos ofrecernos mutuamente  lo mejor de cada  uno, pero  la experiencia de tantos años de convivencia , nos lleva a pensar que hay cosas  más importantes, y que después de unos días de hielo, en la  relación, cualquier detonante hace saltar la chispa y  rápidamente, casi por encanto mágico , nos vemos  rodeados de  templadas aguas que invitan al confort  y  el sosiego.

He retrasado la hora de ir a  la cama, no me gusta  meterme entre las sabanas  para dar vueltas  y más vueltas, esperando  que mi mente se quede en blanco  y  el sueño me llegue, por  eso espero que mis ojos no puedan mas, y  ya  casi a ciegas  sin necesidad de encender luz alguna , encaminarme a la cama  y  apenas  introducirme en ella, caer profundamente dormido.

Al levantarme, mi mente anda confusa, hacia meses que no recordaba tener  sueño alguno  y sin embargo hoy aun lo tengo  fresco en mi mente, latente, como  si aun no estuviera maduro, una sonrisa aflora a mi cara y  las imágenes vírgenes  reproducidas  por primera vez en mi imaginación se presentaban  más nítidas  y claras  que nunca.

No sé por qué  razón, en mi sueño aparecía  como en aquella foto  que tengo de niño con  un gallo en brazos, con el pelo cortado a tazón, y aquel aspecto triste, serio  y tímido a la vez que caracterizo mi infancia y  primera juventud.

Mi primer  recuerdo, era aquel  jersey de cuello redondo en un verde de color dudoso tal vez confeccionado  por mi madre, de restos de otro jersey de mi padre  o tal vez de mi hermano que se había quedado pequeño, o que tras algún rasgón  o quemadura, quedara inservible, y  ella con ese saber hacer, con ese amor de madre y con ese sentido de la economía, lo  deshacía un  día, para al siguiente coger  las dos agujas, eternas en su cesto de costura, y comenzar de nuevo a tejer una hilera tras otra. Recuerdo  la sensación cálida de la lana  y a  la vez el picor que producía  en mi cuello, allí donde la camiseta  interior de manga larga que me obligaba a llevar  durante todo el invierno no llegaba, una nueva sonrisa se dibuja en mi cara,  y  en mis ojos una ola de lagrimas  que me hacen distorsionar las imágenes, la nostalgia de la niñez, el desamparo de la orfandad, y en el fondo esa sensación agridulce, de tal vez no haber estado a la altura de la circunstancias, y  no  haber sabido darla tanto amor como durante  toda mi vida ella fue capaz de entregarme.

Las Navidades estaban próximas, y yo como cada año, pedía  y pedía cosas que sabía  que  nunca me traerían los Reyes Magos, la tarde anterior me había puesto excesivamente pesado  y mi madre  por  aplacarme un poco, en lo que ella  consideraba un exceso de consumismo, me  hablo de ese niño, que por la mañana al ir a la ciudad  se lo había encontrando  por la calle, andaba encogido de frio, y en los pies, unas míseras sandalias de goma, de esas  que se utilizaban en aquel entonces para  ir a la playa, y ni  unos malos  calcetines,  le protegían los pies.

En mi sueño, de  mi imagen, pasé a la de este niño, lo veía  vestido con  andrajos, los pies desnudos, en los dedos sabañones rojizos, que con solo mirarlos dolían, en la confusión de las imagines  no sé  como ocurrió, pero al  traspasar el umbral de la puerta a la caída de la tarde, me encontré con una mísera estancia, era una sola pieza, con un gran  fogón en un lado, sobre la repisa del mismo, unos pocos utensilios de cocina, un puchero a la lumbre, que era la  única fuente   que iluminaba  la casa, un gran mesa de madera devastada  por el paso de los años, y cuatro sillas de anea medio  rotas, al otro lado en la pared de enfrente, dos camastros, uno más grande  donde dormían los padres  y  otro  estrecho y con  un paño algo  mas protector, donde dormía los niños, una pequeña niña de rizos dorados  y el hermano mayor, el de las sandalias de goma, al fijarme bien en su rostros, descubrí mi cara,  esa cara de la foto con el gallo en brazos.

http://www.youtube.com/watch?v=6vP34XZEeSU&feature=related

 

Me asome por el  estrecho ventanuco que daba la calle, solo  mal cubierto  por un cristal  astillado, con las ultimas luces del día vi como empezaban a caer los primeros copos de nieve de una tormenta que  llevaba meses sin  abandonarnos, en la calle  apenas  había transeúntes, los pocos  que osaban  andar por ellas con ese tiempo,  iban cabizbajos y casi a la carrera; un escalofrío recorrió  mi cuerpo  y  fui a sentarme cerca de  la chimenea para reponerme del frio, mi madre había  acercado una de las sillas  y  abrazada a mi hermana se sentó también ante el fuego, yo instintivamente me aproxime a su pierna  y me apoye en ella, papa  ya debería de haber llegado,  pero  se retrasaba, aunque  mi madre  no estaba preocupada  por ello.

Cuando por  fin se abrió la puerta,  se levanto enérgicamente de la silla  y  tras darle un beso, le pregunto, lo has  podido hacer.

  • Si, aquí lo traigo, y depositó dos paquetes sobre la mesa.

Mama  se puso a manipularlos  mientras mi hermanita  preparaba la  mesa para la cena de Nochevieja.

Papa, dejo algo  sobre su camastro  y lo  cubrió con  el  jergón que usaba  para abrigarse cuando  estaba en la calle.

Esa  noche  no fue  simplemente la consabida sopa del puchero, al abrir los paquetes  un  fuerte  olor a mar, salado  y fuerte; esta noche  sería la primera vez que  sobre la mesa tendríamos  esos pescados plateados que  tantas veces me había quedado mirando en aquellas cajas  redondas de madera en la tienda de ultramarinos, esas sardinas arenques que por primera vez generaban un ambiente festivo y feliz.

La casa  parecía más luminosa,  las llamas de fogón chisporroteaban acorde con nuestra felicidad  y  lo que antes era  tristeza y miseria, se convirtió en alegría compartida, entonces mamá sacó de la alacena esa botella de vino para  ocasiones singulares  y lleno el desconchado tazón de porcelana, papá  volvió la cabeza hacia   mamá y mirándola tiernamente se lo agradeció como si del más codiciado presente se tratara, se dieron  un tierno beso, un primer beso en nuestra presencia  y mi hermanita y yo nos miramos entendiendo  por primera vez que era eso de la Navidad.

Al terminar la cena, con un gesto mamá  nos indico que permaneciéramos en la mesa,  y acercando un nuevo plato, nos mostro algunos dulces de esos envueltos en  brillantes  papeles, que  adornaban años tras años el escaparate de la tienda.

Nos tuvieron que animar en un par de ocasiones  para que  ultrajáramos esos bonitos  envoltorios  e hiciéramos acopio de estos dulces.

Al irnos a la cama, papá aparto su jergón,  y sacó dos nuevos paquetes, envueltos en  tela de saco.

En el de mi hermana una muñeca de trapo, el mío  una  marioneta con alegres hilos de colores que movían cada miembro del muñeco.

Mi hermana se abrazo a la muñeca con tal fuerza, que verla con ella en brazos parecían  un solo cuerpo, yo tan solo de mirarla  me sentía emocionado feliz, a mi  la marioneta  me la colgó del techo y mirándola me quedo dormido.

 

  • ¿Cómo me han quedado las tostadas  hoy?
  • Muy ricas mamá, mejor que nunca.

Mientras desayunaba, ese desayuno que ya de por si era un regalo, esas tostadas que mamá bien de mañana preparaba y que tantos se parecían a las torrijas, volví a sonreír, la besé y mirándola fijamente  la dije:

  • Mamá este año no quiero nada  para Reyes, este año tengo de todo.

 

Mi pareja se me acerca por detrás, me abraza  y  me besa en las mejillas, mientras comenta:

  • ¡Qué contento te veo hoy!
  • Veo que esta noche ha debido de pasar algo, ya que anoche cuando me fui a dormir, tenías un genio de mil diablos.
  • Sí, hoy es para mí Navidad.

!!! Feliz Navidad amigos ¡¡¡

http://www.youtube.com/watch?v=P5VzUUpWsY0

¡!!  FELIZ NAVIDAD  ¡¡¡

 

Cada  año por estas fechas  me ocurre lo mismo, año tras años  al llegar diciembre  tengo los sentimientos más contradictorios.

Hace años ya  que  no me gustan especialmente estas fiestas,  algunos dicen  que la ausencia de esas personas tan especiales en nuestras  vidas,  otras  que  los recuerdos  pasados  siempre son mejores, yo tengo mis dudas  y durante  unos días   la balanza  se desequilibra  constantemente hasta que al  final  me dejo vencer.

Sí, no sé  si es el bombardeo publicitario,  las decenas de películas  que poco a poco consiguen  vencerme.

Hoy  ya desarmado, hoy  con la fibra  sensible a flor de piel me dejo arrastrar, me acuerdo de todos  vosotros  y quiero compartir mi estado de ánimo especial ante estas fiestas.

No se  nunca cómo llega  a  ocurrir  exactamente,  pero al  final  aflora lo mejor de mi,  mi parte más sensible, más humana  y quiero compartir y transmitiros  mis deseos  de máxima  Felicidad  en estos días,  de máxima concordia y  sobre  todo  y  lo  que  con mayor  anhelo deseo, es un futuro  mucho mejor  para todo,  un  año 2015  lleno de felicidad, de trabajo  y tranquilidad en lo económico.

No es que me olvide del trasfondo  religioso, cada  uno  lo vivimos a nuestra manera, a nuestro modo,  estos es totalmente   indiferente  para este  estado de ánimo para  este  congraciarte con el ser humana,  para   este deseo de compartir nuestros mejores deseos  con todos los que nos rodean, con todos  aquellos  que queremos   y amamos.

Para aquellos  que  aun  tenéis  un  cierto  nivel adquisitivo, olvidemos  por  unos días el  consumismo abismal al que la publicidad  nos arrastra   y  acordaros de que otros   tienen carencias esenciales y que  lo trascendental de estas  fiestas  no están  en recibir  magníficos regalos, si no en entregar lo mejor  de cada uno de nosotros y estoy convencido que este  espíritu   navideño que  nos llega a todo, nos hará  actuar desde  el corazón  y la generosidad.

Solo  acabar diciendo, que  os merecéis  lo mejor, que  espero que   2015  nos traiga todo aquello que anhelamos y sobre todo  que las  Paz  y el Amor  reine en el corazón de todos vosotros.

Felices  Fiestas  a todos  y que  2015  no  traigo  todo lo mejor  y nos llene de dicha  y felicidad

CUENTO DE NAVIDAD 2014

CUENTO DE NAVIDAD 2014

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Después de un otoño cálido, con los primeros días de diciembre  llegó el frio, era un gélido final de estación, pero con alguna prenda  más de abrigo  y gracias  a  que  por las noches dormían todos juntos,  cuerpo, junto a cuerpo para retroalimentarse  y compartir el propio calor  que  ellos mismos desprendían,  para poder dormir de manera  más confortable.

El peso de la ropa  sobre ellos, era casi  insoportable, varias capas, pero de una calidad  tan  ínfima,  que  daban  poco calor  y  mucho peso,  pero al menos de esta manera  las noches se hacía  más llevaderas.

Las frías mañanas,  los niños se  despertaban con el olor a café que en  la cocina  ya  había preparado su madre, Ramón su  padre, se encargaba de  cebar  y  prender la vieja placa de leña, recogida  en la chatarra  y  con mezclas de  desechos,  algunos papeles  y pequeñas tablas  y trozos de leña,  era el  único elemento en la casa capaz de darles calor ,  cuando los levantaban,  para  ir al colegio.

Todas las jornadas de lunes a viernes eran  igual,  un tazón de  café  aguado, manchado con algo de leche  y restos del pan duro sobrante de días anteriores en  la casa de alguno de los vecinos,  luego  larga caminata  hasta la escuela

Los tres  niños, se los veía  llegar correteando  a  las primeras casas del pueblo,  llenos de energía,  con  toda la alegría  que la falta de  años  y responsabilidad, solo hace posible.

En el colegio, tan solo algunos estirados les hacían el vacío, eran niños risueños, simpáticos  y sociables  y  la pequeña  Lucía era ejemplo  a seguir  para  sus compañeros  y  modelo marcado  muchas  veces  por los maestros  para el resto de la clase.

Vestían  con ropa  modesta,  a veces raída,  pero  limpia  como ninguna, los servicios sociales de la ciudad próxima,  se la suministraban   y  con  la  onda consumista de los años previos a la crisis, apenas se diferenciaba de  la que llevaban el resto de sus  compañeros, salvo en tal  vez la abundancia de capas  que los pequeños llevaban,  acostumbrados al frio que pasaban en su casa  y en el trayecto a  la escuela.

Cuando  se cerraba  la puerta del aula  y antes de sentarse en sus pupitres,  se despojaban ceremoniosamente de   ellas.

Otros compañeros también venían de lejos, también  eran sometidos  a las mismas inclemencias del tiempo,  pero sus madres   los vestían  con prendas térmicas, que suprimían las múltiples capas  que ellos  necesitaban ponerse encima  para  evitar  el insufrible frio.

Lucía era siempre la primera en ofrecerse voluntaria para cualquier tarea, salía  al encerado,  o  se encargaba  de  hacer cualquier recado que  la maestra  la encomendara, esto  la hacía junto a sus hermanos ser  muy queridos en el pueblo, pero en el fondo  y gracias a  todos los esfuerzos de sus padres  para  que no se diferenciaran  mucho de sus compañeros, todos  eran  absolutamente ajenos a  la  precaria situación en la que vivían, a  la decadencia  en  la que la familia  había caído,  la crisis   había dejado  sin trabajo a su padre,  las ayudas del desempleo  ya se habían agotado  y  a Joaquina, su madre,  cada vez  la reclamaban  menos para limpiar  casas, que era  otro de los puntales de la economía familiar.

El invierno se había  echado encima,  las pocas  horas de luz,  la escasez de  horas de sol, cuando  no estaba nublado  y  la falta de dinero  para luz   y sobre todo  para calefacción, había  hecho del hogar de los pequeños,  una casa de campo, desvencijada   y con humedades  por todos sitios   una casa triste.

Quina al principio del otoño, coincidiendo    que estaba en el pueblo a  la salida del colegio, se inventó un juego de camino a casa  y así estableció  un  concurso  para premiarlos en Navidad.

Mientras recorrían  el trayecto de vuelta a casa  recogían  leña caída de los árboles, restos de tablas  y así, cada día llegaban a casa  con  un pequeño hatillo  que daba   para  alargar  las horas de funcionamiento de  la estufa  hasta prácticamente  la hora de irse a dormir.

En un desvencijado corcho a modo de tablón de anuncios estaba el ranking  y a la derecha  los tres  premios, lo tres regalos, que serían  seleccionados  por orden de ganador de manera  que todos tendrían su premio, que ninguno de ellos  pasaría  las navidades sin su regalo.

A veces  Lucía  antes de llegar al colegio,  miraba  entusiasmada  los escaparates  de la calle principal, en ellos observaban  las cosa   inasequibles  para ellos,  pero  que  convencida  que la vida  la tenía   un destino especial, sabía   que  antes  o después  podría disfrutar de ellos.

El día antes de Nochebuena  la maestra  pidió a todos los niños  que hicieran  una redacción,  que pusieran en esa  carta, con toda la ilusión de sus  infantiles mentes lo que les gustaría de regalo de Navidad.

Esa  noche Lucía tuvo  un sueño, un sueño  tan real, tan real, que cuando su madre  la despertó  a  media mañana junto a sus  hermanos, le pareció, verla tan guapa, que pensaba que  aún seguía  en soñando.

En la mesa de la cocina manjares desconocidos,  dulces  de esos  que   había observado de manera obsesionada en  los escaparates de  la  confitería  y  sobre   la vieja placa de leña  sobre  la que su madre cocinaba una gran fuente de macarrones.

Al lado de la ventana, su  padre, con  manos nerviosas  leía    la redacción que la maestra  junto algunos padres de otros  niños  habían traído  por la mañana junto  a todos estos manjares,  con voz temblorosa,  leía  las frase una  y otra vez, mientras las   lágrimas  resbalaban por sus mejillas.

“En casa  no necesitamos de nada,  tanto mis hermanitos como yo, tenemos todo lo que necesitamos, somos unos niños muy  queridos  y si algo  me gustaría  sobre todo para  ellos en estos días  de Navidad es un gran plato de  macarrones”

Son tiempos difíciles,  pero   desde ese momento, en casa de Lucía además del amor, nunca falto ese plato de  macarrones que la pequeña Lucía  había  pedido  como regalo de Navidad  para sus hermanos