#Palabras al viento

Palabras al viento.
—¿Busca a alguien?
—¿Busca a alguien?
Escuché que me repetían por segunda vez.
Entonces me volví, una persona desconocida para mí, pero que por el uniforme supe que era de la casa.
—Perdón —conseguí balbucear al fin.
La cuidadora se me quedó mirando fijamente, trataba de identificarme.
—¿Eres su hijo?
Una sensación de vergüenza se apoderó de mí.
—Sí, soy Pepe, su hijo.
Sentí su mirada clavada en mi imagen, sentí su reproche, su desdén.
—Está en el jardín, alguien le ha sacado a pasear.
No me atreví a levantar la cabeza.
—Gracias murmuré, en un tono de voz que ni siquiera sé, si llegó a ser audible y me encaminé al jardín.
Una cuidadora empujando una silla de ruedas. Llegaba al final del paseo, ya hacía la maniobra para dar la vuelta, las piernas me temblaban, estaba seguro que era ella, quería correr a su lado, quería volar a darle ese abrazo ansiado como si fuera el viento, pero mis piernas nuevamente, pensaban de una manera autónoma.
La cuidadora me reconoció y al llegar a su lado, paró la silla y se alejó.
Me arrodillé a sus pies, la cogí de las manos y la pedí mil veces perdón, solo reaccioné cuando note las lágrimas resbalar por mis manos y terminar en las suyas, entonces levanté la mirada hasta que mis ojos y los suyos se encontraron.
Entonces me incorporé, cuando me puse en pie escuché su voz por primera vez.
—¿Eres nuevo aquí?, no te había visto antes.
—Sí mamá, hacía tiempo que no venía por aquí, pero quédate con mi cara, ahora pienso venir frecuentemente a visitarte, a contarte mi vida, a hablarte de mí, aunque no recuerdes quien soy.
—Antes, hace ya algún tiempo.
En ese momento entre cerró los ojos, como tratando de recordarlo.
—Antes me visitaba un joven parecido a usted, era muy amable conmigo, me trataba con mucha ternura.
—Sí mamá, había olvidado lo importante que eres para mí, lo mucho que te necesito en mi vida.
—A veces me hablaba de sus cosas, trataba de ganarse la vida aquí y allá, mientras terminaba sus estudios, en ocasiones, le daba alguna propina.
—No te puedes hacer una idea, de cómo me ha cambiado la vida en estos meses, mamá.
—El pobre no tenía tiempo para nada.
—Entonces no tenía tiempo y no había semana que faltará a tu visita, ahora, ahora tengo tiempo de todo, incluso para aburrirme y sin embargo…
—¿Qué habrá sido de él?, no recuerdo muy bien.
—Ahora todo le sonríe mamá, que orgullosa te sentirías de mí, ahora la vida me sonríe en todo, en todo, menos…
—Igual fue eso, igual al final encontró un trabajo.
—Sí mamá, me contrataron en una agencia de publicidad.
—Sí, eso es, encontró un trabajo de esos de verdad, con su contrato y todo.
—Fueron unos meses complicados mamá, siempre los comienzos son así, pero esto no justifica para nada mi ausencia.
—Ahora recuerdo, estaba muy contento la última vez que vino a verme, fue antes del comienzo en ese nuevo trabajo, era para lo que había estado preparándose, ¿qué habrá sido de él?
—Las primeras semanas, solo hacía fotocopias y preparaba café, pero antes de tirar la toalla recordaba tus consejos, eso me hacía aguantar, esperar mi momento, y mi momento llegó enseguida, solo necesité unas semanas unos pocos meses.
—Creo que en su última visita me contaba eso, que no le estaban saliendo las cosas como era de esperar.
—Casi nunca las cosas son como las sueñas mamá, tú sabes mucho de todo eso.
—La vida es una decepción tras otra, eso es así, solo alguna vez es generosa con nosotros, y a esas ocasiones nos agarramos para poder seguir.
—Ahora en el trabajo me va muy bien mamá, mi exjefe Michael, ahora es mi gran amigo y aliado, en la agencia se me estima y se me valora sin embargo…
—De lo que nunca me habló fue de novias, con lo guapo que era, seguro que era un pica flor, hoy con una mañana con otra, nada estable, los hombres en general sois así.
—Nunca hubo chicas mamá, la única mujer de mi vida has sido tú.
—Conmigo era galante, cariñoso, seguro que ese era su comportamiento con todas las chicas.
—Ahora ya sé lo que es el amor, al menos eso pretendo creer.
—Seguro que alguna lagarta lo engatusó y por eso dejó de venir.
—Estoy aquí mamá, no te volveré a fallar.
—Igual cualquier día de estos me sorprende con su visita, era tan guapo.
—Si mamá, ya ves, estoy aquí, nuevamente contigo, ya nada ni nadie me volverá a separar de ti.
— ¿Te he dicho que te das un aire a él?
—Soy yo mamá, tienes razón, desde entonces tengo pareja, Dani, ya llevamos algún tiempo juntos.
—Seguro que es muy feliz, se lo merece, ¡que guapo era¡
—Te confundes mamá, mi relación hace aguas por todos lados, nunca creo que ha sido una relación de amor, tal vez una relación de intereses, de esas que se lleva el viento.
— ¡Qué difícil, es encontrar el amor¡
—Ya se algo de eso mamá, son difíciles de aprender esas lecciones.
—Nada es más gozoso que encontrar el amor.
—Creo que aún no he vivido ese momento, cada día estoy más seguro de ello.
—A la vez, nada te hace sufrir tanto, amor-desamor, un binomio inseparable.
—Tú mamá, viviste tu gran historia de amor con papá, me lo contaste mil veces siendo niño.
—Yo sé mucho de eso, se mucho de desamor, de espera.
—Mamá tú fuiste muy feliz hasta que papá murió.
—No hay nada más desolador, que el abandono.
—¿De qué me hablas mamá?
Entonces se me quedó mirando, por unos segundos tuve la sensación de que me había reconocido.
—Joven, me podría llevar dentro, es la hora de la partida de cinquillo con mis amigas, seguro que ya me están esperando.
La miré fijamente, ella siempre había odiado los juegos de cartas.

Palabras al viento.

—¿Busca a alguien?

—¿Busca a alguien?

Escuché que me repetían por segunda vez.

Entonces me volví, una persona desconocida para mí, pero que por el uniforme supe que era de la casa.

—Perdón —conseguí balbucear al fin.

La cuidadora se me quedó mirando fijamente, trataba de identificarme.

—¿Eres su hijo?

Una sensación de vergüenza se apoderó de mí.

—Sí, soy Pepe, su hijo.

Sentí su mirada clavada en mi imagen, sentí su reproche, su desdén.

—Está en el jardín, alguien le ha sacado a pasear.

No me atreví a levantar la cabeza.

—Gracias murmuré, en un tono de voz que ni siquiera sé, si llegó a ser audible y me encaminé al jardín.

Una cuidadora empujando una silla de ruedas. Llegaba al final del paseo, ya hacía la maniobra para dar la vuelta, las piernas me temblaban, estaba seguro que era ella, quería correr a su lado, quería volar a darle ese abrazo ansiado como si fuera el viento, pero mis piernas nuevamente, pensaban de una manera autónoma.

La cuidadora me reconoció y al llegar a su lado, paró la silla y se alejó.

Me arrodillé a sus pies, la cogí de las manos y la pedí mil veces perdón, solo reaccioné cuando note las lágrimas resbalar por mis manos y terminar en las suyas, entonces levanté la mirada hasta que mis ojos y los suyos se encontraron.

Entonces me incorporé, cuando me puse en pie escuché su voz por primera vez.

—¿Eres nuevo aquí?, no te había visto antes.

—Sí mamá, hacía tiempo que no venía por aquí, pero quédate con mi cara, ahora pienso venir frecuentemente a visitarte, a contarte mi vida, a hablarte de mí, aunque no recuerdes quien soy.

—Antes, hace ya algún tiempo.

En ese momento entre cerró los ojos, como tratando de recordarlo.

—Antes me visitaba un joven parecido a usted, era muy amable conmigo, me trataba con mucha ternura.

—Sí mamá, había olvidado lo importante que eres para mí, lo mucho que te necesito en mi vida.

—A veces me hablaba de sus cosas, trataba de ganarse la vida aquí y allá, mientras terminaba sus estudios, en ocasiones, le daba alguna propina.

—No te puedes hacer una idea, de cómo me ha cambiado la vida en estos meses, mamá.

—El pobre no tenía tiempo para nada.

—Entonces no tenía tiempo y no había semana que faltará a tu visita, ahora, ahora tengo tiempo de todo, incluso para aburrirme y sin embargo…

—¿Qué habrá sido de él?, no recuerdo muy bien.

—Ahora todo le sonríe mamá, que orgullosa te sentirías de mí, ahora la vida me sonríe en todo, en todo, menos…

—Igual fue eso, igual al final encontró un trabajo.

—Sí mamá, me contrataron en una agencia de publicidad.

—Sí, eso es, encontró un trabajo de esos de verdad, con su contrato y todo.

—Fueron unos meses complicados mamá, siempre los comienzos son así, pero esto no justifica para nada mi ausencia.

—Ahora recuerdo, estaba muy contento la última vez que vino a verme, fue antes del comienzo en ese nuevo trabajo, era para lo que había estado preparándose, ¿qué habrá sido de él?

—Las primeras semanas, solo hacía fotocopias y preparaba café, pero antes de tirar la toalla recordaba tus consejos, eso me hacía aguantar, esperar mi momento, y mi momento llegó enseguida, solo necesité unas semanas unos pocos meses.

—Creo que en su última visita me contaba eso, que no le estaban saliendo las cosas como era de esperar.

—Casi nunca las cosas son como las sueñas mamá, tú sabes mucho de todo eso.

—La vida es una decepción tras otra, eso es así, solo alguna vez es generosa con nosotros, y a esas ocasiones nos agarramos para poder seguir.

—Ahora en el trabajo me va muy bien mamá, mi exjefe Michael, ahora es mi gran amigo y aliado, en la agencia se me estima y se me valora sin embargo…

—De lo que nunca me habló fue de novias, con lo guapo que era, seguro que era un pica flor, hoy con una mañana con otra, nada estable, los hombres en general sois así.

—Nunca hubo chicas mamá, la única mujer de mi vida has sido tú.

—Conmigo era galante, cariñoso, seguro que ese era su comportamiento con todas las chicas.

—Ahora ya sé lo que es el amor, al menos eso pretendo creer.

—Seguro que alguna lagarta lo engatusó y por eso dejó de venir.

—Estoy aquí mamá, no te volveré a fallar.

—Igual cualquier día de estos me sorprende con su visita, era tan guapo.

—Si mamá, ya ves, estoy aquí, nuevamente contigo, ya nada ni nadie me volverá a separar de ti.

— ¿Te he dicho que te das un aire a él?

—Soy yo mamá, tienes razón, desde entonces tengo pareja, Dani, ya llevamos algún tiempo juntos.

—Seguro que es muy feliz, se lo merece, ¡que guapo era¡

—Te confundes mamá, mi relación hace aguas por todos lados, nunca creo que ha sido una relación de amor, tal vez una relación de intereses, de esas que se lleva el viento.

— ¡Qué difícil, es encontrar el amor¡

—Ya se algo de eso mamá, son difíciles de aprender esas lecciones.

—Nada es más gozoso que encontrar el amor.

—Creo que aún no he vivido ese momento, cada día estoy más seguro de ello.

—A la vez, nada te hace sufrir tanto, amor-desamor, un binomio inseparable.

—Tú mamá, viviste tu gran historia de amor con papá, me lo contaste mil veces siendo niño.

—Yo sé mucho de eso, se mucho de desamor, de espera.

—Mamá tú fuiste muy feliz hasta que papá murió.

—No hay nada más desolador, que el abandono.

—¿De qué me hablas mamá?

Entonces se me quedó mirando, por unos segundos tuve la sensación de que me había reconocido.

—Joven, me podría llevar dentro, es la hora de la partida de cinquillo con mis amigas, seguro que ya me están esperando.

La miré fijamente, ella siempre había odiado los juegos de cartas.

 

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